¿Qué parte de la planta estamos usando?


Cuando hablamos de plantas solemos hacerlo de una manera bastante general.

Decimos “la naranja”, “el romero”, “la lavanda” o “el jengibre”, como si cada planta fuera una única cosa.

Pero hay una pregunta que puede cambiar por completo nuestra manera de utilizarlas:


¿Qué parte de la planta estamos usando?


Porque una planta está formada por diferentes partes, y cada una puede ofrecernos recursos distintos.

Hojas, flores, frutos, semillas, raíces, cortezas… cada parte tiene sus propias características y puede contener diferentes componentes.

Un ejemplo maravilloso para entenderlo es el naranjo.






Un solo árbol, diferentes aceites esenciales


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Si pensamos en el naranjo, probablemente lo primero que nos venga a la cabeza sea la naranja.

Pero el árbol tiene mucho más para ofrecernos.

Podemos obtener aceite esencial de la cáscara del fruto, de las hojas y también de las flores.

Y aunque todos provienen del mismo árbol, no estamos hablando del mismo aceite esencial.


De la cáscara de la naranja dulce obtenemos el aceite esencial de naranja, con su aroma fresco, dulce y característico.

De las hojas podemos obtener petitgrain, un aceite esencial con un perfil aromático diferente.

Y de las flores del naranjo obtenemos neroli, uno de los aceites esenciales más apreciados dentro de la aromaterapia.


Tres partes de un mismo árbol.

Tres materias primas diferentes.

Tres aceites esenciales con composiciones y perfiles aromáticos propios.

Y esto nos muestra algo importante:

no alcanza con decir “esta planta sirve para…”


Primero tenemos que saber qué parte de la planta estamos utilizando y qué recurso estamos obteniendo de ella.





No todas las partes se trabajan de la misma manera


Lo mismo ocurre cuando trabajamos con plantas para preparar infusiones, decocciones, oleatos u otras preparaciones.

Las hojas y flores suelen ser partes más delicadas y pueden requerir métodos de extracción suaves, como la infusión.

Las raíces, cortezas o algunas semillas son estructuras más resistentes y pueden necesitar otros procedimientos, como la decocción.

Esto no significa que exista una regla absoluta para todas las plantas.

Cada especie tiene sus particularidades y, cuando trabajamos con ellas, necesitamos conocerlas.

También podemos recurrir a una maceración en aceite para elaborar un oleato, cuando buscamos extraer determinados componentes que tienen afinidad con las grasas.



Y acá aparece una diferencia fundamental:

un oleato no es un aceite esencial.



En un oleato, utilizamos un aceite vegetal como medio para extraer determinados componentes de la planta.

En cambio, los aceites esenciales son productos aromáticos concentrados que se obtienen mediante procesos específicos de extracción, como la destilación o, en el caso de algunos cítricos, la expresión de la cáscara.

Son recursos diferentes y, por lo tanto, también requieren conocimientos y formas de utilización diferentes.





No solamente importa la planta: también importa qué queremos obtener


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Cuando elegimos una preparación, no deberíamos pensar únicamente en “qué planta tengo”.

También es importante preguntarnos:

¿Qué parte de la planta tengo?

¿Qué componentes quiero aprovechar?

¿Qué método de preparación o extracción es adecuado?



Porque no siempre buscamos obtener lo mismo.

Podemos querer preparar una infusión para aprovechar determinados componentes hidrosolubles.

Podemos necesitar una decocción cuando trabajamos con una parte vegetal más resistente.

Podemos elaborar un oleato para obtener componentes liposolubles.

O podemos recurrir a un aceite esencial cuando buscamos los componentes volátiles de una planta aromática.

La elección de la preparación no es un detalle.


La parte de la planta, el objetivo que tenemos y el método que utilizamos están relacionados.






Volvamos al naranjo


El ejemplo del naranjo también nos ayuda a entender algo que me parece fundamental cuando aprendemos aromaterapia.

No podemos pensar en “el aceite esencial de una planta” como si fuera siempre uno solo.


No es lo mismo trabajar con la cáscara del fruto que con sus hojas o con sus flores.

Y tampoco es lo mismo utilizar una planta entera que un extracto concentrado obtenido de una de sus partes.


Por eso, cuando aprendemos sobre aceites esenciales, también estamos aprendiendo sobre las plantas de las que provienen.

Su origen, la parte utilizada y el método de extracción forman parte de la historia de cada aceite.

Y esto también nos ayuda a comprender por qué dos productos que llevan el nombre de una misma planta pueden ser muy diferentes entre sí.






Una planta puede ofrecernos mucho más de lo que imaginamos



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No todo lo que podemos obtener de una planta es un aceite esencial.

La caléndula, por ejemplo, puede utilizarse para elaborar un oleato a partir de sus flores.


El diente de león nos permite trabajar con distintas partes de la planta y diferentes formas de preparación.


Son ejemplos sencillos que nos muestran que el mundo vegetal es mucho más amplio que la aromaterapia.

Podemos preparar, extraer, macerar, destilar y combinar diferentes recursos de acuerdo con las características de cada planta y con aquello que queremos obtener.

Y cuanto más conocemos, más posibilidades aparecen.





Aprender a mirar la planta completa


Quizás este sea uno de los cambios más interesantes que podemos hacer cuando empezamos a acercarnos al mundo vegetal.

Dejar de mirar una planta solamente por aquello que “sirve para”.

Y empezar a preguntarnos:

¿Qué parte estoy utilizando?

¿Qué puedo obtener de ella?

¿Cómo se puede preparar o extraer?

¿Qué características tiene ese recurso que obtuve?



Porque cuando empezamos a mirar de esa manera, descubrimos que una planta puede ofrecernos muchísimo más de lo que imaginábamos.

Y el naranjo es un ejemplo perfecto.

Un árbol.

Sus hojas.

Sus flores.

Sus frutos.


Y diferentes posibilidades que nacen de cada una de sus partes.


Conocer las plantas también es aprender a mirar todo lo que tienen para ofrecernos.





Si este artículo te dejó pensando o sentís que es momento de empezar a mirar tu salud de otra manera, me encantará seguir la conversación.


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