Aromaterapia y autocuidado: qué podés hacer vos y cuándo necesitás consultar


Hay una diferencia importante entre cuidarte y hacer algo porque escuchaste que “sirve para…”.

En aromaterapia, esa diferencia importa.

Un aceite esencial puede formar parte de una rutina de autocuidado, acompañar determinados momentos cotidianos y convertirse en una herramienta muy valiosa para aprender a prestar atención a lo que necesitás.

Pero aprender a utilizarlo también implica saber qué podemos hacer por nuestra cuenta, qué requiere conocimientos específicos y cuándo es momento de consultar a un profesional de la salud.

Porque el autocuidado no debería significar hacerlo todo sola.

Debería significar, entre otras cosas, tener más herramientas para tomar mejores decisiones sobre tu propio cuidado.







¿Qué entendemos por autocuidado?



La palabra autocuidado se usa muchísimo, pero no siempre significa lo mismo.

A veces se reduce a una lista de actividades agradables: descansar, tomar un baño, encender una vela, usar un perfume, hacerse una mascarilla.

Todo eso puede formar parte de un momento de cuidado, pero el autocuidado también incluye algo menos visible: conocer nuestro cuerpo, reconocer nuestras necesidades y saber cuándo podemos ocuparnos de algo por nuestra cuenta y cuándo necesitamos pedir ayuda.

En ese sentido, aprender aromaterapia puede formar parte de una relación más activa con nuestro propio cuidado.

Los aceites esenciales no siempre son una solución para todo.

Pero aprender nos permite pasar de utilizar productos de manera automática a preguntarnos:


Estas preguntas son tan importantes como conocer las propiedades de una planta o de un aceite esencial.







Aromaterapia no es solamente elegir un aceite


e331c09926e5e5d8982f338a584907730a0facebb30316f73adb27b02bc7cb5289136.jpg


Uno de los errores más frecuentes cuando empezamos a acercarnos a la aromaterapia es pensarla como un catálogo:

lavanda para esto, menta para aquello, naranja para lo otro.

Pero un aceite esencial no se elige únicamente por una propiedad que encontramos en una lista.

Para utilizarlo de manera responsable tenemos que considerar diferentes variables.


Por ejemplo:


La necesidad o el objetivo.

¿Qué queremos acompañar? No es lo mismo buscar un aroma agradable para crear un ambiente que utilizar un aceite esencial como parte de una preparación destinada a la piel.


La vía de uso.

No todas las formas de utilización son equivalentes. Difusión ambiental, aplicación tópica y otras vías implican consideraciones diferentes.


La concentración.

Más cantidad no significa necesariamente mayor beneficio. La concentración adecuada depende del producto, del objetivo y de quién lo va a utilizar.


La persona.

Edad, embarazo, determinadas condiciones de salud, medicación y otras circunstancias pueden modificar qué es apropiado y qué precauciones son necesarias.


La calidad y la identidad de la materia prima.

No alcanza con que un frasco diga “aceite esencial”. La especie botánica, la parte de la planta utilizada, el origen y la calidad de la materia prima también importan.

Aprender aromaterapia implica empezar a mirar todas esas variables juntas.







¿Qué cosas sí podemos incorporar al autocuidado?



Hay situaciones cotidianas en las que la aromaterapia puede formar parte de una rutina personal.

Por ejemplo, podemos utilizar aromas para crear determinados ambientes, acompañar momentos de descanso, incorporar una experiencia sensorial a una rutina o preparar productos de uso personal siguiendo criterios adecuados de formulación y seguridad.


También podemos aprender a elaborar preparados sencillos cuando conocemos sus ingredientes, concentraciones, forma de conservación y modo de utilización.

Y hay algo todavía más importante: podemos aprender a observar cómo respondemos a determinadas experiencias aromáticas.

La aromaterapia también tiene una dimensión sensorial.

Un aroma puede resultarnos agradable, desagradable, estimulante, envolvente o indiferente. La experiencia no es idéntica para todas las personas.

Por eso el autocuidado también implica dejar de consumir recomendaciones universales como si todas las personas necesitáramos exactamente lo mismo.


Pero hay un límite


Este punto es fundamental.

La aromaterapia puede formar parte del autocuidado, pero no reemplaza una consulta médica, psicológica, farmacéutica u otro tipo de atención profesional cuando esa atención es necesaria.

Si existe un síntoma persistente, intenso, nuevo o preocupante, la respuesta no debería ser buscar qué aceite esencial lo “cura”.

Primero necesitamos saber qué está ocurriendo.

Lo mismo vale cuando existe un diagnóstico, un tratamiento farmacológico o una situación particular que pueda requerir precauciones.

El conocimiento de las herramientas naturales no debería alejarnos de la atención profesional.

Al contrario: cuanto más conocemos, mejor podemos reconocer nuestros propios límites y mejores decisiones podemos tomar.







¿Cuándo conviene consultar?


a39114e78c4afd74c31b5fcf9f8d2f830907f746f4aa296afa48ad3800f36c3589136.jpg



No existe una lista que pueda reemplazar la evaluación de cada situación, pero hay algunas señales generales que deberían hacernos detener antes de intentar resolver algo solamente con aromaterapia.

Por ejemplo:

Consultar no significa que hayamos fracasado en nuestro autocuidado.

Saber cuándo consultar también es autocuidado.







Elegirte también es informarte



Hay una idea que atraviesa toda la forma en que entiendo la aromaterapia:

no se trata de depender de una receta para cada situación.

Se trata de aprender.

Aprender a observar.

Aprender a elegir.

Aprender a preparar.

Aprender a reconocer límites.

Y también aprender a decir: esto no lo voy a poder resolver sola.

Cuando conocemos las herramientas que tenemos a disposición, podemos utilizarlas de una manera mucho más responsable.

Y cuando conocemos sus límites, también.









Aromaterapia para una vida cotidiana más consciente


ae1331768fbcb5e24d76d22f76088bd7d320730bd28db85ac09110de7e170d0b89136.jpg



No necesitamos convertir cada aspecto de nuestra vida en un proyecto de salud.

Podemos empezar mucho más cerca.

Aprender qué tenemos en casa.

Conocer nuestras plantas.

Entender qué estamos utilizando.

Preparar algo sencillo.

Elegir un aroma porque realmente sabemos por qué lo elegimos.

Y consultar cuando la situación lo requiere.


Eso también es aprender a cuidarnos.


Porque volver a elegirte no significa hacerlo todo por tu cuenta.


Significa recuperar la posibilidad de participar activamente en las decisiones sobre tu propio cuidado, con información, herramientas y también con límites.

Y desde ahí, la aromaterapia puede ocupar un lugar muy interesante: no como respuesta para todo, sino como una herramienta que aprendemos a utilizar con conocimiento.






Si este artículo te dejó pensando o sentís que es momento de empezar a mirar tu salud de otra manera, me encantará seguir la conversación.


Escribime por whatsapp



En Vibraesencia creemos que las mejores decisiones nacen del conocimiento, la observación y la confianza en una misma.



Mi carrito